sábado, 19 de junio de 2010

Margaret Thatcher


Política británica, primera ministra de 1979 a 1990. Margaret Hilda Roberts estudió ciencias químicas en la Universidad de Oxford y trabajó cuatro años como investigadora química. En 1951 casó con Denis Thatcher, un alto ejecutivo de la industria petrolífera, quien la introdujo en la política. En 1953 comenzó a estudiar derecho tributario.

Ingresó en el Partido Conservador, del que su marido ya era miembro, y en 1959 ganó un escaño en la Cámara de los Comunes. Dos años más tarde fue nombrada secretaria de Estado para Asuntos Sociales, y luego ministra de Educación y Ciencia, durante el mandato del conservador Edward Heath. Abolió la normativa que ordenaba la distribución gratuita de leche en las escuelas, lo cual provocó una oleada de protestas.

Considerada la líder más enérgica del ala derecha del Partido Conservador, consiguió desplazar a Heath de la dirección del partido, que desempeñó desde 1975. Elaboró un programa riguroso para yugular la crisis de la economía británica mediante la reducción de la intervención estatal. Sus postulados principales fueron, pues, el liberalismo y el monetarismo estrictos. También tendió a recortar los servicios sociales.

Estudió la renegociación para la participación del Reino Unido en la CEE y la abolición del poder sindical. Su programa recibió el apoyo de la opinión popular, y en 1979 consiguió que los conservadores accedieran al poder por amplio margen: se convirtió así en la primera mujer británica que ocupaba el cargo de primer ministro.

Durante su gobierno consiguió reducir la inflación y mejorar la cotización de la libra esterlina. Sin embargo, disminuyó la producción industrial, con el consiguiente incremento del paro, triplicado desde su subida al poder. Proliferaron, además, las quiebras de empresas y bancos. Todo ello se debió a la austeridad que acompañó su Administración, dado que el objetivo de reducir la inflación era prioritario.

En 1982, Thatcher intervino enérgicamente en el conflicto de las Malvinas. Su actitud fue bien vista por la opinión pública británica y ese mismo año volvió a obtener la victoria electoral, esta vez con la mayoría más holgada lograda por un candidato desde 1935. En 1984 se enfrentó a graves conflictos sociales, en especial la huelga de los mineros, que reprimió con dureza. En octubre de este mismo año, durante un congreso de su partido que se celebraba en el hotel Brighton, estalló una bomba colocada por un grupo de republicanos extremistas irlandeses –Thatcher apoyaba la retención del Ulster por el Reino Unido–, atentado del que salió ilesa.

Como jefa de gobierno continuó su política neoliberal, la privatización de empresas estatales, de la educación y los medios de ayuda social, la lucha contra el desempleo y la limitación de las huelgas. Respecto al conflicto del Ulster, propició la apertura de conversaciones con la República de Irlanda y reforzó la legislación antiterrorista. En 1987 ganó de nuevo las elecciones, pero en esta ocasión por un margen mucho más reducido. Su negativa a la unión social y política del Reino Unido con Europa y la imposición del impuesto regresivo, la poll tax, provocó una polémica generalizada que la enfrentó a su propio partido. No le quedó otra alternativa que dimitir y le sucedió John Major.

Además de ser el primer jefe de gobierno británico del siglo XX que logró vencer en tres elecciones consecutivas, fue la primera mujer europea que desempeñó el cargo de primer ministro. En el año 1993 publicó sus memorias, que obtuvieron un importante éxito de ventas. Su firmeza para dirigir los asuntos de Estado, su estricto dominio sobre los ministros de su gabinete y su fuerte política monetarista le valieron el sobrenombre de la Dama de Hierro.

Asesinato de Trotsky

Stalin había dado orden de asesinar a Trotsky y, Jotov, encargado de las operaciones contra éste en México, se valió de dos comunistas catalanes, Caridad y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Asimismo, ayudaron dos mexicanos de izquierda, Vicente Lombardo Toledano y David Alfaro Siqueiros.

Aunque el palacete en el que vivía estaba fuertemente custodiado, Ramón Mercader (conocido con el alias de Jaques Mornard) lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpretar el magnicidio. Con el pretexto de que leyera un escrito suyo se acercó a Trotsky y mientras este leía le clavó salvajemente un piolet en la cabeza. El grito de Trotsky se escuchó un estruendo en toda la casa, acudiendo rápidamente sus custodios pero no se pudo hacer nada.

León Trotsky moriría un día más tarde en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces apenas contaba con unos cuatro millones de habitantes.



martes, 23 de marzo de 2010

Cara al sol

¡Ay Carmela!

Himno de Franco

Himno de Riego

Caso de estraperlo

Tres empresarios, Strauss, Perel y Lowann (esta última esposa del primero) con el objetivo de que se autorizara la instalación de una ruleta en el Casino de San Sebastián (Guipúzcoa), sobornaron en 1934 a altos cargos del Gobierno, entre ellos Aurelio Lerroux (sobrino de Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, en aquellas fechas en coalición con la CEDA de José María Gil-Robles) o el ministro de Gobernación, Rafael Salazar Alonso, del mismo partido.
El juego fue prohibido por la policía tras demostrarse que era fraudulento (pues la rueda se controlaba mediante un botón, y por lo tanto la banca ganaba siempre que lo deseaba), lo que no impidió que funcionara también en Formentor (Mallorca), donde luego también fue clausurado.
La revelación del caso de corrupción tuvo lugar como consecuencia de la denuncia formulada por el propio Daniel Strauss ante el Presidente de la República Alcalá-Zamora, una vez que Lerroux se negó a pagar la indemnización que Strauss le exigía por la prohibición del juego. El escándalo supuso el derrumbe del Partido Radical.
El libro "El caso Strauss. El escándalo que precipitó el final de la II República", de José Carlos García Rodríguez editado en octubre de 2008 con motivo del 75 aniversario del affaire Straperlo nos relata de forma pormenorizada este escándalo político.

 
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