sábado, 19 de junio de 2010

Mayo de 1968







Se conoce como Mayo francés o mayo del 68 la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo, a los que posteriormente se unieron grupos de obreros industriales y, finalmente y de forma menos entusiasta, los sindicatos y el Partido Comunista Francés.Como resultado, tuvo lugar la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa Occidental, secundada por más de 9 millones de trabajadores.

La magnitud alcanzada por las protestas no había sido prevista por el gobierno francés, y puso contra las cuerdas al gobierno de Charles de Gaulle, que llegó a temer una insurrección de carácter revolucionario tras la extensión de la huelga general. Sin embargo, la mayor parte de los sectores participantes en la protesta no llegaron a plantearse la toma del poder ni la insurrección abierta contra el Estado, y ni tan siquiera el Partido Comunista Francés llegó a considerar seriamente esa salida. El grueso de las protestas finalizó cuando De Gaulle anunció las elecciones anticipadas que tuvieron lugar el 23 y 30 de junio.

Los sucesos de mayo y junio en Francia se encuadran dentro de una ola de protestas protagonizadas, principalmente, por sectores politizados de la juventud que recorrió el mundo durante 1968. Estos sucesos se extendieron por la República Federal Alemana, España, México, Argentina, Uruguay, Estados Unidos o Checoslovaquia.
Inicio del movimiento

El 22 de abril de 1968, 1500 estudiantes acudieron a una nueva protesta en Nanterre contra la detención de varios estudiantes del Comité Vietnam Nacional, acusados de atentar contra empresas estadounidenses, en la cual intervendría la policía. El 28 de ese mismo mes el decano de la Facultad ordena el cierre de la misma, al tiempo que los estudiantes anuncian el boicot a los exámenes parciales y se producen enfrentamientos con miembros de la Federación Nacional de Estudiantes de Francia, de ideología derechista, los cuales asaltarían la universidad del 2 de mayo y acusarían a los estudiantes movilizados de terroristas. Los movimientos derechistas y ultraderechistas estudiantiles previeron que el movimiento de los estudiantes iba a desarrollarse y afirmaron que el deber de los estudiantes moderados y del gobierno era pararlo en seco. Al mismo tiempo, miembros del grupo de extrema derecha Occident marcharon por el Barrio Latino gritando ¡Vietcongs asesinos! con el objetivo de contrarrestar el crecimiento del movimiento.


El 3 de mayo ocho estudiantes implicados en las protestas, entre los que se encontraba Daniel Cohn-Bendit, acudieron a declarar a París mientras en la plaza de la Sorbona comenzaba a congregarse una gran cantidad de estudiantes vigilados por la policía, que finalmente cargaría contra la concentración. Ante esta situación, la Unión Nacional de Estudiantes y el Sindicato de Profesores llamarón a la huelga exigiendo la retirada de la policía y la reapertura de La Sorbona, así como la liberación de los estudiantes detenidos hasta el momento.

El lunes 6 de mayo los "ocho de Nanterre" acudieron a declarar ante el Comité de Disciplina de la Universidad. A su salida se realizó una nueva manifestación que concluyó con grandes enfrentamientos entre las barricadas levantadas en el Barrio Latino. La violencia de la policía provocó un sentimiento de solidaridad entre la mayor parte de la sociedad francesa (un 61% de los franceses simpatizaban en estos momentos con los estudiantes). Las manifestaciones se repiten al día siguiente, llegando hasta las inmediaciones del Eliseo

El punto de inflexión del movimiento se da en la noche del 10 de mayo, conocida como "la noche de las barricadas". Decenas de miles de estudiantes acuden a las barricadas del Barrio Latino. Las negociaciones iniciadas con el rectorado de la Sorbona fracasan, al tiempo que las autoridades siguen sin aceptar la liberación de los detenidos. La policía disuelve las barricadas por la fuerza, produciéndose los más duros enfrentamientos de todo el mes de mayo con cientos de heridos. Al día siguiente, carros blindados se desplegaron por la capital francesa.
La huelga obrera

Ante los sucesos de los días anteriores se convocaría una huelga general para el lunes 13 de mayo. La manifestación de ese día congregó a 200.000 personas, mientras 9 millones de trabajadores en toda Francia seguían la convocatoria de huelga. Tras la misma, grupos de estudiantes marcharon a la Sorbona, que había reabierto sus puertas tras la llegada del primer ministro Georges Pompidou de un viaje por Asia Central, ocupándola. La toma de la Sorbona estará dirigida por un Comité de Ocupación que dotará a la Universidad de una serie de servicios básicos para los estudiantes alzados (enfermería, comedores e incluso guardería). Al día siguiente los trabajadores de Sud Aviation en Nantes y los de Renault en Cleon, Flins, Le Mans y Boulogne Billancourt ocuparon sus fábricas. Poco a poco la huelga se extiende, paralizando la mayor parte de la Francia industrial.

Con la transformación de un movimiento estudiantil surgido en una universidad del extrarradio en una huelga espontánea, los estudiantes tratarán de crear una unión con los trabajadores. Varios miles de estudiantes marcharon el 16 de mayo a Boulogne-Billancourt a encontrarse con los obreros encerrados en las fábricas pero, aunque se realizarán muestras recíprocas de solidaridad (ambos colectivos cantarán La Internacional en las puertas de las fábricas ocupadas), las verjas de los puestos de trabajo que los separaban no llegarán a abrirse. En los días siguientes se sumarán a la huelga los controladores aéreos así como los trabajadores del carbón, del transporte, del gas y la electricidad y los periodistas de la radio y la televisión. En Nantes, los obreros y los agricultores cortaron los accesos a la ciudad y controlaron el precio de los productos ofrecidos en las tiendas, las cuales solo podían abrir con autorización del Comité de Huelga. En estos momentos, en muchos de los centros de trabajo en huelga, comienza a plantearse la cuestión del poder obrero en las empresas, poniendo verdaderamente en cuestión la autoridad del Estado y generando un auténtico vacío de poder.

Ante esta situación, el gabinete de Pompidou acepta, el 25 de mayo, el abrir negociaciones con los representantes de los obreros en huelga. Estas negociaciones se plantean a tres bandas: patronos, sindicatos y gobierno. Las negociaciones concluyen el 27 de mayo con los Acuerdos de Grenelle, en los que se recoge un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y del 12% de media para todos los trabajadores. Sin embargo, la mayor parte de los trabajadores en huelga rechazan el acuerdo. Al día siguiente François Mitterrand, en rueda de prensa, pide al gobierno de De Gaulle su dimisión, afirmando que desde el 3 de mayo no había Estado, y se postula como candidato a la presidencia

Caza de brujas (Guerra fría)

Durante el período conocido como «caza de brujas», protagonizado por el senador católico McCarthy con el objetivo de perseguir la incursión comunista en Estados Unidos, la gran nación democrática bordeo la tentación fascista, al pasar por un período inquisitorial durante el cual muchos ciudadanos inocentes sufrieron persecución por simples sospechas. Veamos los hechos.

Para impedir la penetración nazi en Estados Unidos fue creado en 1938 el Comité de Actividades Antiamericanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, su patrocinador, el senador Ranking, consiguió reactivarlo cuando estaba a punto de ser disuelto y fue convertido en una Comisión permanente de la Cámara de Representantes. La Guerra Fría dotaría a esta Comisión de un objetivo claro: la represión del comunismo en Estados Unidos.

A los pocos días de proponer Truman, en marzo de 1947, su programa para la contención del comunismo en Grecia, se aprobó el Programa de Lealtad de empleados federales, orientado a descubrir funcionarios infiltrados, cuyo objetivo sería supuestamente pasar secretos a la Unión Soviética. Las tensiones de la Guerra Fría —bloqueo de Berlín, Alianza Atlántica— y sobre todo el estallido de la primera bomba atómica soviética en 1949 llevarían esta prevención anticomunista a un estado de histeria. Toda persona considerada sospechosa era inscrita en una lista, privada de su puesto de trabajo o internada en un centro de detención.

Espoleadas por McCarthy, las sesiones del Comité de Actividades Antiamericanas, en un clima de sos­pecha alimentado por la difamación y los rumores, descubrieron efectivamente algunos culpables pero a costa de perseguir a muchos inocentes. El senador católico elevó el nivel de los acusados cuando intentó acusar al prestigioso general Marshall, y ya en el mandato de Eisenhower, al secretario del ejército. Los méto­dos de McCarthy terminaron por desacreditarlo y fue destituido en 1954, aunque todavía continuó con menor ritmo la actividad del Comité durante algunos años.

Olvidando el principio jurídico de la presunción de inocencia, ante cualquier denuncia el Comité aplicaba la presunción de culpabilidad y era el acusado quien tenía que desmentir y aprobar su no pertenencia o simpatía por el Partido Comunista. Quienes reconocían su culpa, podían lavarla delatando a sus camaradas. El clima de relación se extendió por algunos círculos culturales y tuvo su momento culminante en las audiencias del Comité en 1951. El récord fue batido por el guionista de cine Martín Berkeley al denunciar 162 nombres de presuntos infiltra­dos en la industria cinematográfica.

De esta forma, se confeccionaron listas negras. La publicada por el Congreso en 1952 incluía 342 nombres de «antiamericanos», a los que no se debía proporcionar trabajo en ninguna actividad.

McCarthy instó a que se constituyeran en las ciudades comités y grupos de vigilancia privados. Miles de personas perdieron sus trabajos, se negó el pasaporte a los sospechosos de comunismo y procesó a numerosos residentes extranjeros.

Dos procesos famosos
En esta atmósfera de sospecha no todas las víctimas eran inocentes. Con la indagación tenaz de un miembro del Comité, Richard Nixon, futuro presidente, se descubrió que un antiguo alto cargo del Departamento de Estado, Alfred Hiss, era un espía soviético. A su favor testificaron políticos destacados, entre ellos el Secretario de Estado Acheson, pero otros testimonios y algunas pruebas llevaron a su condenapor espionaje. El caso Hiss fue aprovechado por la derecha republicana para acusar a los demócratas de im­prudencia en la defensa de la seguridad nacional.

Más importante fue el proceso seguido contra los esposos Julius y Ethel Rosenberg (1950-1953), acusados de pasar secretos atómicos a Rusia. Detenidos por el FBI, fueron declarados culpables sin pruebas suficientes y condenados a muerte. A pesar de la campaña internacional en su favor fueron ejecutados en la silla eléctrica en la prisión de Sing Sing el 19 de junio de 1953. Muchos años después se ha sabido que, aunque efectivamente pertenecían al Partido Comunista, los secretos transmitidos no tenían la trascendencia que pretendió el hermano de Ethel, David Greenglass, quien denunció a su familia para conseguir un trato favorable en las acusaciones que pesaban sobre él. Y que en cualquier caso había sido una actuación de la esposa, pero probablemente sin participación de Julius Rosenberg.

La crisis de Berlín

Creación del muro

Ocurrida entre 1958 y 1963, la crisis de Berlín surgió a partir de la división cuadripartita de la capital del Reich tras la Segunda Guerra Mundial en la que ambos bloques, aliados en su afán de detener a Alemania durante la guerra, se enfrentaron luego, debido a posturas ideológicas opuestas.
El territorio de Berlín era en sí mismo un punto neurálgico tras la división bipolar del mundo, la URSS y los aliados compartían su administración. El problema se suscitó cuando muchos ciudadanos de Europa del Este vieron las posibilidades que ofrecía Berlín Occidental. La rápida prosperidad alcanzada por Alemania Occidental en función de su reconstrucción, puesto en marcha el Plan Marshall, hizo que ésta se volviera una oportunidad para los pobres ciudadanos del bloque Oriental. Más aún, el perjuicio no sólo se debía a la emigración sino a que gran parte de ésta era gente calificada.

El conflicto que derivó en la construcción del muro en 1961, vivió momentos en los que se temió un nuevo enfrentamiento bélico.
Hacía 1958, apoyando las motivaciones de Alemania Oriental, Kruschev anunció que Berlín debía quedar incorporada a Alemania del Este o, de lo contrario, bajo el poder de las Naciones Unidas. La situación se agravó cuando el líder ruso instó a los aliados a tomar una resolución en seis meses. Caso contrario, pasaría a tener pleno acceso de Berlín mediante un tratado firmado con Alemania Oriental.

La situación así planteada, puso a las potencias occidentales en un verdadero aprieto: aceptar las condiciones de Moscú significaba un paso atrás en la defensa de la democracia y de los intereses por ésta representados, negarse de base, era poner en peligro la paz mundial bajo la amenaza de una guerra de alcance nuclear.

Las acciones diplomáticas que se tomaron para una resolución pacífica no prosperaron demasiado, reuniones de los antiguos vencedores de Alemania, entre Kruschev y el recientemente electo, Kennedy, la cumbre de la ONU en 1960. En todas estas instancias, Rusia optó por la confrontación ideológica.

Se debe tener en cuenta que tras la muerte de Stalin en 1953, el avance del capitalismo era indiscutible y que si bien ninguno de los dosbloques estaba dispuesto a ceder zonas de influencia, las acciones se iban orientando a una avenencia pacífica. La crisis posterior que vio peligrar la tranquilidad mundial, frágilmente sostenida, fue la crisis de los misiles en Cuba. En esta oportunidad, también se optó por una salida que no redundara en el conflicto armado

Guerra de Marruecos

Después de 1898 la acción colonial española se reducía a África con escasa presencia y poco beneficio. Marruecos estaba controlado por la autoridad política del sultán y la posición estratégica de este país le hacían interesante para potencias europeas como Francia y Gran Bretaña.

En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras en la que se adjudicó Protectorados a Francia y España, pero la implantación del dominio español se hizo tan lentamente que Francia siempre llevó la delantera, por lo que los siguientes acuerdos firmados por estos dos países redujeron la zona de influencia española a 45.000 km2.

Antes de los incidentes de 1909 en Barcelona “La Semana Trágica”, se amplio el dominio español en la zona oriental de Marruecos y desde la primera guerra mundial se incremento el territorio controlado por España en la zona occidental, quedaba por controlar el Rif, zona montañosa habitada por indígenas muy belicosos, los “beréberes”, que se enfrentaban a un ejercito español que desconocía el terreno y nada interesado por la expansión colonial.

La guerra de Marruecos fue muy impopular, el pueblo español se oponía a ella porque los reclutas procedían solo de las clases humildes y los políticos de uno y otro signo no se mostraban muy a favor de la expansión colonial y a pesar de no atreverse a abandonar Marruecos no tenían prisa en una ocupación total.

En el verano de 1919 el general Dámaso Berenguer fue nombrado Alto Comisario español en Marruecos. Éste intento una penetración lenta pero resuelta con el mínimo uso de la fuerza, la cual surtió efecto en la zona occidental. Pero esta zona estaba separada de la zona oriental, donde el general Silvestre era el encargado de la comandancia de Melilla, por una amplia comarca en la que la situación política y militar era controlada por el líder nacionalista indígena Abd-el Krim.

En 1919 y 1921 el general Silvestre duplicó el territorio español en torno a Melilla, pero su afán por conseguir una gran victoria le llevó a un exceso de agresividad que provocó la reacción de los rifeños, que en julio de 1921 atacaron por sorpresa el puesto español de Annual. Este episodio termino por una desbandada española hacia Melilla con consecuencias desastrosas, en 20 días se perdió lo que con tantas dificultades se había conseguido en años. Él ejercito perdió su general y 10.000 hombres.

Después del desastre se restableció la situación militar con los refuerzos llegados de la Península y en octubre de 1921 se volvió a la línea de 1909 en la zona de Melilla.

Annual provoco un cambio de actitud en los colonizadores, los políticos optaron por un “protectorado civil” para evitar las confrontaciones militares.

A principio de 1923 en la parte occidental la situación seguía siendo la de antes del desastre a costa de una numerosa presencia de tropas. Por primera vez el Alto Comisario español era un civil.

Las consecuencias del desastre de Annual fueron sobre todo políticas. El ejército se dividió aun más y se enfrento a los políticos, el Rey fue responsabilizado de los hechos por ser partidario de la expansión Marroquí. La impopularidad de la guerra enfrento a las clases populares contra el sistema político. “La cuestión de Marruecos” se convirtió en un factor de la descomposición política y los partidos de la Restauración se enfrentaron duramente en torno a las responsabilidades.

Visita de Curchill a La Palma

El 24 de febrero de 1959 fondeó en el puerto de Santa Cruz de La Palma, al resguardo del risco de la Concepción, el yate de bandera liberiana Christina, propiedad del magnate griego Aristóteles Onassis. La llegada del barco y de sus ilustres pasajeros había sido anunciada con anterioridad por DIARIO DE AVISOS y despertó una gran expectación, por lo que el día de su llegada el público se congregó en el puerto palmero, para ser testigos directos del acontecimiento.

Casi a las tres de la tarde y cuando se encontraba a unas dos millas de la punta del muelle, con la máquina moderada, largó bandera pidiendo práctico y poco después embarcó el capitán José Amaro Carrillo González-Regalado, que desempeñaba la plaza desde abril de 1945. Por razones de seguridad, el yate Christina fondeó en medio de la bahía de Santa Cruz de La Palma, al resguardo del Risco de la Concepción.

En una falúa de servicio desembarcaron primero Winston Churchill, apoyado en su ayudante, Edmund Murray, inspector de Scotland Yard; seguido de su esposa, lady Clementine; y tras ellos lo hicieron Aristóteles Onassis, su esposa Tina Livanos, Roberto Arias y la esposa de éste, Margot Fontein, la famosa bailarina.

A su llegada acudió a recibirles Manuel Cabrera González, representante de la Casa Cabrera, que fue la consignataria designada por A. Paukner, desde Las Palmas, para ocuparse de la escala del barco. Churchill, con su inseparable puro, saludó a la muchedumbre agitando su sombrero con la mano derecha.

Durante su corta estancia en La Palma, el tabaquero Manuel Roque Concepción le regaló una caja de puros, pero el mayor protagonismo se lo llevó Nelson Pestano, apodado "niño bueno", un taxista de grata memoria que aquella mañana puso su coche nuevo a disposición de los ilustres visitantes.

Por la carretera general del Sur recorrieron Las Breñas, Villa de Mazo y se detuvieron en Fuencaliente. Churchill no se bajó del coche, pero sus acompañantes sí lo hicieron y dieron un paseo bordeando el cráter del volcán de San Antonio. En Fuencaliente, donde previamente habían sido avisados por la casa consignataria, se les había preparado un agasajo en la bodega cooperativa vinícola. Del recibimiento se ocuparía el maestro nacional Juan Torres, que hablaba inglés, así como otros dos jóvenes fuencalenteros, Raúl Quintana Torres y Eliseo Carballo Pérez, hijos del alcalde y secretario del Ayuntamiento, Emilio Quintana Sánchez y Elías Carballo, respectivamente. Sin embargo, los ilustres visitantes, apretados de tiempo, declinaron el ofrecimiento y regresaron a la capital palmera.

En el momento del reembarque, el ayudante de Churchill preguntó a Nelson Pestano el importe de su servicio. El taxista, sin duda emocionado ante el día histórico que había vivido y haciendo gala de la generosidad y hospitalidad del pueblo palmero, declinó cobrar cantidad alguna. Para él había sido un honor llevar en su coche a tan ilustres personajes.

La reacción de Churchill no se hizo esperar y ante el asombro de los presentes, que eran muchos los que a esa hora de la tarde estaban congregados en el muelle, Nelson fue obsequiado con una caja de puros y la siguiente rúbrica: "De Churchill a Nelson".



Un personaje relevante

Cuando Churchill estuvo en La Palma contaba 84 años. Ha sido, sin duda, el personaje extranjero de mayor relieve histórico que ha visitado la Isla. Había nacido en Blenheim Palace, Oxforshire, el 30 de noviembre de 1874. Tras algunas aventuras, como su participación en la guerra de los Bóers y un expediente académico mediocre, un día decidió dedicarse a la política.

Margaret Thatcher


Política británica, primera ministra de 1979 a 1990. Margaret Hilda Roberts estudió ciencias químicas en la Universidad de Oxford y trabajó cuatro años como investigadora química. En 1951 casó con Denis Thatcher, un alto ejecutivo de la industria petrolífera, quien la introdujo en la política. En 1953 comenzó a estudiar derecho tributario.

Ingresó en el Partido Conservador, del que su marido ya era miembro, y en 1959 ganó un escaño en la Cámara de los Comunes. Dos años más tarde fue nombrada secretaria de Estado para Asuntos Sociales, y luego ministra de Educación y Ciencia, durante el mandato del conservador Edward Heath. Abolió la normativa que ordenaba la distribución gratuita de leche en las escuelas, lo cual provocó una oleada de protestas.

Considerada la líder más enérgica del ala derecha del Partido Conservador, consiguió desplazar a Heath de la dirección del partido, que desempeñó desde 1975. Elaboró un programa riguroso para yugular la crisis de la economía británica mediante la reducción de la intervención estatal. Sus postulados principales fueron, pues, el liberalismo y el monetarismo estrictos. También tendió a recortar los servicios sociales.

Estudió la renegociación para la participación del Reino Unido en la CEE y la abolición del poder sindical. Su programa recibió el apoyo de la opinión popular, y en 1979 consiguió que los conservadores accedieran al poder por amplio margen: se convirtió así en la primera mujer británica que ocupaba el cargo de primer ministro.

Durante su gobierno consiguió reducir la inflación y mejorar la cotización de la libra esterlina. Sin embargo, disminuyó la producción industrial, con el consiguiente incremento del paro, triplicado desde su subida al poder. Proliferaron, además, las quiebras de empresas y bancos. Todo ello se debió a la austeridad que acompañó su Administración, dado que el objetivo de reducir la inflación era prioritario.

En 1982, Thatcher intervino enérgicamente en el conflicto de las Malvinas. Su actitud fue bien vista por la opinión pública británica y ese mismo año volvió a obtener la victoria electoral, esta vez con la mayoría más holgada lograda por un candidato desde 1935. En 1984 se enfrentó a graves conflictos sociales, en especial la huelga de los mineros, que reprimió con dureza. En octubre de este mismo año, durante un congreso de su partido que se celebraba en el hotel Brighton, estalló una bomba colocada por un grupo de republicanos extremistas irlandeses –Thatcher apoyaba la retención del Ulster por el Reino Unido–, atentado del que salió ilesa.

Como jefa de gobierno continuó su política neoliberal, la privatización de empresas estatales, de la educación y los medios de ayuda social, la lucha contra el desempleo y la limitación de las huelgas. Respecto al conflicto del Ulster, propició la apertura de conversaciones con la República de Irlanda y reforzó la legislación antiterrorista. En 1987 ganó de nuevo las elecciones, pero en esta ocasión por un margen mucho más reducido. Su negativa a la unión social y política del Reino Unido con Europa y la imposición del impuesto regresivo, la poll tax, provocó una polémica generalizada que la enfrentó a su propio partido. No le quedó otra alternativa que dimitir y le sucedió John Major.

Además de ser el primer jefe de gobierno británico del siglo XX que logró vencer en tres elecciones consecutivas, fue la primera mujer europea que desempeñó el cargo de primer ministro. En el año 1993 publicó sus memorias, que obtuvieron un importante éxito de ventas. Su firmeza para dirigir los asuntos de Estado, su estricto dominio sobre los ministros de su gabinete y su fuerte política monetarista le valieron el sobrenombre de la Dama de Hierro.

Asesinato de Trotsky

Stalin había dado orden de asesinar a Trotsky y, Jotov, encargado de las operaciones contra éste en México, se valió de dos comunistas catalanes, Caridad y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Asimismo, ayudaron dos mexicanos de izquierda, Vicente Lombardo Toledano y David Alfaro Siqueiros.

Aunque el palacete en el que vivía estaba fuertemente custodiado, Ramón Mercader (conocido con el alias de Jaques Mornard) lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpretar el magnicidio. Con el pretexto de que leyera un escrito suyo se acercó a Trotsky y mientras este leía le clavó salvajemente un piolet en la cabeza. El grito de Trotsky se escuchó un estruendo en toda la casa, acudiendo rápidamente sus custodios pero no se pudo hacer nada.

León Trotsky moriría un día más tarde en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces apenas contaba con unos cuatro millones de habitantes.



 
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